Tradotto da FERNANDO JORGE MERINDOL

Primera parte: Menotti jugador

Es imposible encontrar un entrenador más emblemático, polémico y carismático en la historia del fútbol argentino.
Aparte el hecho de haber entrado por derecho propio en la historia como el primer “Mister” capaz de llevar a la Selección Argentina a la cima del mundo, toda su carrera, como futbolista primero y como entrenador después, ha estado llena de contradicciones, de elecciones valientes, de triunfos espectaculares y de caídas y fracasos igualmente clamorosos…pero todo condimentado con toma de posiciones siempre fuertes, decididas y a veces extremas.

Ya el comienzo de la historia de César Menotti es controvertido…¡Incluso en su fecha de nacimiento hay contradicciones!
Menotti efectivamente nace el 22 de octubre de 1938 pero en todos los documentos oficiales la fecha de nacimiento resulta ser el 5 de noviembre.
Es el mismo Menotti que explica como pudo suceder con su habitual ironía “Yo nací realmente el 22 de octubre pero con toda probabilidad mi papá se tomó unos días de tiempo antes de decidir si tenerme o tirarme a la basura. En realidad mi padre estaba en Tucumán por trabajo y cuando volvió se había vencido el plazo para anotarme en el Registro Civil. Por ese motivo se vio obligado a declarar que había nacido más tarde… el 5 de noviembre. ¡Por esa razón ese día resulta como mi fecha oficial de nacimiento! ¡No me ofendo en absoluto si me lo festejan dos veces el cumpleaños!


Menotti nace en Rosario, esa que para quien conoce el fútbol argentino es por antonomasia la CIUDAD DEL FÚTBOL en Argentina. Rosario está dividida en dos; rojinegra o azul y amarillo. O sos “canalla” o sos “leproso”. Menotti nació (y obviamente quedó para toda la vida) “canalla”, hincha de Rosario Central.

Otra curiosidad; para todos, en Argentina y en el mundo, César Menotti es conocido como “el flaco”. No para la gente de su barrio en Rosario: para ellos es y será siempre “Cito” de Cesarcito, el apodo que le pusieron desde chiquito.

La vida para Menotti no es fácil desde muy joven. Es hijo único y a 16 años pierde el padre. En la escuela se las arregla discretamente, es un chico despierto aunque reacio a la disciplina, pero el único gran talento que sabe de poseer es el de saber patear una pelota. Rosario Central y Newell’s se lo contienden hace tiempo pero primero es el padre a alejarlo afirmando que el fútbol es hermoso pero “es un juego para jugar con los amigos, lo importante es la escuela y la formación”. Sucesivamente será el mismo Menotti a decidir de no entrar en el mundo profesional. El porqué lo explica él mismo “jugando con los muchachos de mi barrio en la Liga Carcarañense ganaba mucho más dinero que lo que hubiera podido recibir en las inferiores de un equipo profesional. Ganaba 1000 pesos por mes, 250 por partido y jugaba sólo los domingos, no tenía ni que entrenar con el equipo”. En aquella época rechaza propuestas también de Vélez Sarsfield y Huracán.

Pero el talento de Menotti, elegantísimo enganche con gran visión del juego y un gran tiro de media distancia, no podía morir en el “potrero”. Es así que finalmente acepta jugar un partido amistoso para un equipo de las inferiores de su amado Rosario Central. Se juega el domingo a la mañana, el sábado a la noche César está “tan interesado” en entrar en las filas de Rosario Central que decide ir a bailar con los amigos hasta la madrugada. No obstante ello en el partido hace dos goles y juega su habitual fútbol, hecho de grandes pases, amagues y toques sutiles. Obviamente no pasa inobservada su actuación: tres días después viene llamado para jugar con el equipo B de Central (los suplentes) en un entrenamiento contra el primer equipo.
Hace otro dos goles, uno de ellos “bárbaro” como se dice en Argentina un gol espectacular. Un tiro de aire desde 25 metros. En ese punto la presión para que firme con Rosario Central es insostenible… pero “Cito” todavía no está convencido. Y aquí sucede algo que sólo puede pasar en la “espléndida locura” de los argentinos por el fútbol; el diario local habla del amistoso y obviamente de la gran actuación de Menotti… pero que no es César Luis Menotti de Rosario, en la crónica del encuentro se transforma en “el joven atacante de Córdoba, Fernández, actualmente a prueba en Central”… todo para evitar que Newell’s se entere del talento local y se lo “robe”, como pasaba muy seguido en aquellos tiempos entre los dos equipos rosarinos.
Es convocado por el mismo Presidente de Rosario Central en persona, el célebre Federico Flynn “Entonces César ¿querés jugar o no en Central?” “Presidente ¡yo soy hincha de Central desde que nací! Pero tengo que mantenerme yo y a mi mamá. Jugando en el “campo” (como se dice en Argentina a las Ligas del Interior) gano 2000 pesos por mes (¡mentira clamorosa!) y nadie me va a pagar esa cifra”. El Presidente piensa un solo segundo y después “bien, yo te doy 40000 pesos por la firma del contrato y 2.500 pesos por mes y vas derecho al primer equipo”.

Menotti recuerda que “volví a casa llorando de la alegría y cuando se lo dije a mi madre empezó a llorar todavía más fuerte” agregando “¡todo esta plata y además con Rosario Central!”. La madre y el padre eran ambos fanáticos de Rosario Central en una familia, recuerda el mismo Menotti, “donde todos los otros, abuelos, tíos y primos eran hinchas de Newell’s”.

Menotti, que se ha sempre definido un “enfermo de fútbol”, a partir de ese momento empieza a dedicar cada minuto de su tiempo al balón. Cuando no juega o se entrena va a la cancha a mirar partidos (¡incluso de Newell’s!) o si no va al garage de su casa a jugar con una pelotita de tenis, tirándola contra la pared para después pararla, hacer jueguitos o patear…”podía pasar la tarde entera haciendo siempre los mismos 3 o 4 movimientos”.

El debut en primera llega rápidamente, después de solamente 6 partidos en reserva.

El talento de Menotti es evidente y afortunadamente para él el jugador más representativo de Rosario Central en ese momento , el “gitano” Juárez, lo toma bajo su ala protectiva y no obstante los 10 años de diferencia entre los dos nace una amistad que se revela fundamental dentro y fuera del campo. “Era como un hermano mayor para mí que había perdido a mi padre y no tenía hermanos, fue una persona fundamental en mi formación como hombre y como jugador”.

Desde entonces la carrera de Menotti no conoce pausas ni pasos atrás. Permanece 4 temporadas en Rosario Central después llegan óptimos campeonatos con Racing Club y sobre todo en Boca Juniors donde en 1965 conquistará su único trofeo como jugador en Argentina, el Campeonato Metropolitano. Mientras está en Boca llega una sensacional propuesta, del punto de vista económico, de los “New York Generals” team recién nacido del fútbol estadounidense entonces en los albores. El Club deja de existir al final de la primera temporada de Menotti, en 1968 y cuando todo parece listo para el regreso en Argentina (con Rosario Central que abrazaría con gran alegría a su hijo pródigo) llega una oferta igualmente tentadora; el Santos de Brasil, el equipo donde juega Pelé, lo quiere en sus filas para continuar a mantenerse en el vértice y poder darle a Pelé una espalda de alto valor técnico. Menotti va a Brasil, permanece al lado de Pelé dos temporadas ganando el Campeonato Paulista en el 1968. Pero su carrera está en fase descendiente, a su fútbol lento y razonado le cuesta imponerse y después de una breve experiencia en la temporada 1970-1971 en un equipo pequeño de San Pablo, el Club Atlético Juventus, decide de abandonar el fútbol jugado porque además le llega una propuesta de verdad irrenunciable para el “Flaco”; colaborar como ayudante de campo de su amigo y mentor, el “Gitano” Juárez. Pero hay un “pequeño” detalle; el equipo en cuestión es ¡NEWELL’S OLD BOYS!!! En realidad el Presidente de Newell’s en esa época y un querido amigo de Menotti le pide al “Flaco” de dirigir a Newell’s pero por el fuerte rechazo de Menotti decide optar por Juárez, con Menotti como ayudante, pero más que un clásico ayudante de campo Menotti hace de Director Deportivo, indicando cuales jugadores comprar, es aquel que cuida los aspectos técnicos-tácticos y que trabaja más sobre el plano organizativo que práctico sobre el campo. No obstante todo, las dudas quedan “Gitano, cuando se enteren que vamos a trabajar en Newell’s los hinchas de Central nos van a matar”. Y solo después de muchas garantías de parte de Juárez Menotti decide aceptar.

Como jugador Menotti siempre se definió “uno con una óptima técnica, con la capacidad de dejar a los compañeros de frente al arco, a uno que le gustaba la pelota, tenerla entre los pies y disfrutarla buscando un túnel, pases elegantes y toques finos”. Uno como “Riquelme” aunque probablemente con mucho menos talento. “Estaba tan enamorado de la pelota que si durante un partido estaba tres o cuatro minutos sin tocarla iba directamente al lado de nuestro arquero para que me la de apenas fuera del área… obviamente haciendo enojar al técnico que tenía en ese momento”. Otra de las características de Menotti fue siempre el rechazo de la autoridad, ya sean jugadores de más experiencia que pretendían de él humildad y abnegación o entrenadores que intentaban propoponerle lo que más odiaba; ¡perseguir a los rivales para recuperar el balón!. En la parte inferior, en la “zona de anécdotas”, algunas perlas sobre el tema.

Fin parte 1


ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES

“Mi padre murió cuando yo tenía 16 años. Era un fumador empedernido. Hacía ya un tiempo que entraba y salía del hospital. Un día mientras estábamos hablando tranquilamente en la mesa le dije «Pá, te veo mejor en estos días». El estalló en llanto. Fue la primera vez que vi a mi viejo llorar. Quedé desconcertado. «César, los médicos creen que yo sea un idiota. Hace cuatro años que me dicen que tengo que dejar de fumar y ¿sabés qué me dijeron esta mañana?. Si tenés ganas de fumarte un cigarrillo cada tanto podés hacerlo. ¿Vos sabés que quiere decir eso, no?». Tenía solamente 16 años pero sabía bien que cosa era un cáncer “.

Desde el debut en Rosario Central Menotti se demostró, como ya dicho, muy poco inclinado a los dictados tácticos de sus entrenadores. Tanto es así que declaró “Digamos la verdad; ¿qué vienen a hacer los entrenadores a Rosario Central? En mi opinión vienen a aprender fútbol porque hasta ahora no aprendimos nada de ellos”.

En un partido de Boca Juniors contra Banfield, con su propio equipo con 10 jugadores, se le acerca el capitán Rattín “¡Flaco, dale, andá a la defensa a dar una mano, corré!”. La respuesta de Menotti “No me llega una pelota desde hace un cuarto de hora y ¿ahora me tengo que poner a correr también? ¡Corré vos si tenés ganas!… ¡En los vestuarios me agarró a patadas en el culo!” recuerda Menotti.

Al comienzo de su aventura de técnico en Newell’s le preguntaron si no se sentía de traicionar a su querido Rosario Central. “No. Yo antes que nada soy ROSARINO. Amo mi ciudad sobre todo. Soy hincha de Central pero cuando Newell’s jugaba contra Boca, River o Vélez yo siempre hinché para Newell’s”.